La ocasión es propicia para probar. Tu corazón está destrozado. Tres días después de que destrozaran tu corazón tuviste que viajar. Era un viaje de empresa. Por primera vez te propusiste dejar abierta la posibilidad para flirtear con tus compañeros de oficina.

situacion inesperada

Varios trabajan contigo pero ninguno te atrae. Ninguno te parece interesante pero tu corazón ha sido tocado. Tu novio te ha puesto los cuernos y te ha dolido. Tú eres de aquellas mujeres que saben disimular bien el dolor. Eres sensible pero si toca venganza abres la puerta.

De los compañeros el primero en acercarse es el de siempre. El que más te desea y lo sabes. Te pregunta medio serio, medio en broma, si después de las reuniones habrá tiempo para ir a tomar algo. Respondes entonces porque has visto que es la ocasión más propicia para dar una respuesta. Dices que seguramente sí. Se produce un silencio. Más incómodo para él. Está sudando. Lo has notado. Te vuelves a mirarlo con una sonrisa sugerente, para que entienda e interprete dado que es una señal y no la volverás a emitir. El avión despega. Cierras los ojos mientras él se quita el sudor de la frente.

La primera noche intercambias breves palabras con otros compañeros. Eres amable. Te conocen. Les gustas. Eres tú. Y eso atrae. Que seas tú, con nombre y apellido. Con un cargo importante en aquella empresa. Luego más tarde se acerca él. Ha entendido el mensaje. Y quiere ser lo más discreto posible. Luego de la reunión te sugiere si quieres ir en taxi al hotel. Ha pedido uno en exclusiva para ti. Te ha ahorrado el trabajo. Abre la puerta del vehículo. Te sorprende que no suba. Tanto así que le preguntas si no viene también él. No es una invitación a la cama y él lo entiende. Pero argumenta que todavía tiene mucho trabajo que hacer con el jefe.

El segundo día se acerca a ti durante el desayuno para preguntarte por un proyecto en particular. Te nota rara. Triste. Lo estás. Has llamado a tu marido y solo habéis discutido. Te ha hecho llorar pero las lágrimas ya se te han secado. Tu compañero de trabajo no te hace preguntas personales al respecto. Solo te habla del proyecto. Es como si en cierta forma te quisiera ignorar y lo lamentas. Lamentas haberte burlado de él cuando él te decía cosas hermosas de tu pelo. Lamentas no habértelo tomado en serio.

Esa noche te escribe un Whatsapp breve. Desea que descanses y que recuperes fuerzas. Mañana será el último día, te hace recordar.

Y así es. La empresa ha conseguido sus objetivos. Motivos de celebración hay. Todos están contentos. Y a tu compañero no lo ves por ningún lado. De pronto aparece acompañado de una mujer. Es atractiva. No sabes quién es. Tampoco preguntas. El tiempo transcurre en una velada donde todos parecen desconocidos. Cuando estás a punto de marchar aparece él. Te pregunta a dónde vas. Al hotel. Pide un taxi. Y esta vez sube contigo. Se besan con desenfreno. Suben a tu habitación y hacen el amor de pie, con ansiedad y deseo mientras en tu móvil los mensajes no paran de sonar.